domingo, 3 de julio de 2016

Éstas palabras huelen a amapola.

Empezando por una estética efímera, reconocer que quiero o tal vez ansíe que mi piel llena de marcas, llena de rencor y a veces un poco de felicidad, no cambie. 
Y si así lo hace, que lo haga por mi. 


Al natural y con una pluma entre los dedos escribo estos versos de musa pútrida. Deseando un nuevo comienzo, ansiando cambiar cualquier final predispuesto. No soy de nadie ni de nada, nada ni nadie es mío. Es como flotar en un rayo de luz lila y libre. Como un caballo galopando en mis sueños cada noche. 

Necesitaba proyectos, comienzos, algún tipo de inspiración que me dejase respirar. ¿Sabes lo que es ahogarte entre canciones melódicas y pensamientos?

Muchas veces siquiera sé qué es lo que siento, pero tengo claro que la base de la banda sonora de mi vida la lleva una guitarra, y yo soy la voz que interpreta cada palabra.
Luego veo lo ególatra y sin sentido que es intentar comprender una sensación, y río. 

Intento levantarme y acostarme pensando en mi.

Intento ser libre dentro de mis rejas. 

Por ello estas palabras huelen a amapolas. 

Mañana continuaré con las que huelen a podrido. 

Aquí el vídeo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario